domingo, 16 de abril de 2017

Torneo Senior 2016 - Finales



[Event "Senior"]
[Site "Rosario"]
[Date "2017.04.15"]
[Round "3.3"]
[White "Paradell, Osvaldo"]
[Black "Buchet, Carlos"]
[Result "1/2-1/2"]
[ECO "D55"]
[SetUp "1"]
[FEN "8/8/8/1p3pR1/4pk1P/5r2/6K1/8 b - - 0 46"]
[PlyCount "4"]
[EventDate "2017.04.01"]
[SourceDate "2017.04.01"]

{La gran superioridad material nubla al conductor de las piezas negras.} 46... e3 $4 {Única que pierde la ventaja.} 47. Rxf5+ $1 {Las blancas
encuentran una "enfilada" inesperada.} Kxf5 48. Kxf3 {y es tablas, ya que el
rey blanco captura los dos peones enemigos.} 1/2-1/2

[Event "Senior"]
[Site "Rosario"]
[Date "2017.04.15"]
[Round "3.4"]
[White "Valenzuela, Luis"]
[Black "Costantini, Gerardo"]
[Result "1/2-1/2"]
[ECO "A00"]
[SetUp "1"]
[FEN "8/8/p3p3/P3P3/4kPp1/3p2Pp/7P/4K3 w - - 0 62"]
[PlyCount "7"]
[EventDate "2017.04.01"]
[SourceDate "2017.04.01"]

{La posición es tablas porque el negro no puede apoyar al peón d y al mismo
tiempo atacar al peón e enemigo para evitar que corone.} 62. Kf1 $4 {
Paradójicamente permite a las negras ejecutar el plan B: capturar el peón h.}
Ke3 $2 (62... Kf3 $1 {Amenaza 63...d2.} 63. Ke1 {El rey blanco se ve obligado
a dar paso a su rival.} Kg2 $1 {Comienza la carrera.} 64. f5 Kxh2 65. fxe6 Kxg3
66. e7 h2 67. e8=Q h1=Q+ 68. Kd2 Qe4 69. e6 Qe2+ 70. Kc3 d2 {En esta segunda
carrera de peones las negras coronarán primero.} 71. Qb8+ Kg2 72. Qb7+ Kf2 73.
Qa7+ Kf1 74. Qf7+ Ke1 75. e7 Qe3+ 76. Kb4 d1=Q 77. e8=Q Qd6+ 78. Kc4 Qdc5#) 63.
Ke1 Kd4 64. Kd2 Ke4 65. Ke1 1/2-1/2

viernes, 14 de abril de 2017

Leandro Krysa, nuevo GM argentino

Con la obtención del título por parte de Leandro Krysa, tras su excelente actuación en el abierto de Gibraltar, debemos actualizar la lista de grandes maestros argentinos (como mencionamos anteriormente, el número total está en disputa):

Najdorf, Miguel          1910-1997    1950  (nació en Polonia)
Eliskases, Erich         1913-1997    1952  (nació en Austria)
Pilnik, Herman           1914-1981    1952  (nació en Alemania)
Panno, Oscar             1935-        1955 
Guimard, Carlos          1913-1998    1960 
Rossetto, Héctor         1922-2009    1960 
Quinteros, Miguel        1947-        1973 
Bolbochán, Julio         1920-1996    1977  (GM Honorario, en un principio, luego GM)
Sanguineti, Raúl         1933-2000    1982  (GM Honorario, en un principio, luego GM)
García Palermo, Carlos   1953-        1985  (luego italiano)
Cámpora, Daniel          1957-        1986 
Barbero, Gerardo         1961-2001    1987 
Sorokin, Maxim           1968-2007    1992  (ruso, jugó para Argentina entre 1998 y 2002)
Zarnicki, Pablo          1972-        1994 
Sorín, Ariel             1967-        1995 
Spangenberg, Hugo        1975-        1996 
Ricardi, Pablo           1962-        1997 
Hoffman, Alejandro       1966-        1998 
Slipak, Sergio           1965-        2001 
Felgaer, Rubén           1981-        2002 
Moreno Carnero, Javier   1975-        2003  (lo obtuvo como español)
Peralta, Fernando        1979-        2004 
Flores, Diego            1982-        2008  (nació en España)
Lafuente, Pablo          1985-        2008 
Kovalyov, Anton          1992-        2008  (nació en Ucrania, nunca obtuvo la ciudadanía argentina)
Valerga, Diego           1971-        2008 
Alonso, Salvador         1974-        2009 
Lemos, Damián            1990-        2009 
Mareco, Sandro           1987-        2010 
Pérez Ponsa, Federico    1993-        2012 
Giaccio, Alfredo         1970-        2013 
Lorenzini, Martín        1975-        2014 
Obregón, Carlos          1986-        2014 
Pichot, Alan             1998-        2015 
Krysa, Leandro           1992-        2017 

martes, 21 de febrero de 2017

Soledad, jugadora

—¿Quiénes juegan mejor, los hombres o las mujeres?
—Los hombres. Las mujeres se enchinchan más rápido, ¿viste?, pierden una ficha y ya es como si se le empiezan a caer los ánimos. La mujer se "regala". El hombre no se entrega tanto, la pelea más. ¡No vaya un hombre a perder en una mesa de mujeres! El hombre tiene el problema de querer ganarles siempre. De lo contrario, su ego, su macho quedaría reprimido. En cambio, a la mujer perder le cuesta menos. Es tonto, porque deja de divertirse, ¿no?

(Soledad Silveyra en Humor y Juegos N° 5, p. 72, hablando del TEG.)

jueves, 16 de febrero de 2017

Una película alemana

Wolfgang Petersen (conocido por películas como "El submarino", "La historia sin fin" y una larga carrera en Hollywood) también realizó para la televisión alemana un largometraje referido al ajedrez, "Schwarz und weiß wie Tage und Nächte" (1978), cuya traducción debió haber sido "De negras noches y de blancos días" y no el banal "El jugador de ajedrez". Es protagonizada por Bruno Ganz (quien luego interpretara a Adolf Hitler en "La caída").


Esta obra acerca de un match por el título mundial presenta un cóctel con los siguientes ingredientes, que todo jugador cultivado reconocerá: hipnotismo, anteojos de sol, cámaras de televisión ruidosas, balnearios yugoslavos, playboys, alcoholismo, la "Máquina del Ajedrez", habitaciones de hotel destrozadas, la sexta victoria, serie de tablas interminables, exigencias a lo Fischer, concesiones a lo Spasski, cigarros, niños prodigio, campeón contra computadora, La Habana, simultáneas a ciegas, paranoia, locura, traición, demandas del campeón, imcomparecencias, desafío a Dios dando peón y salida, Borges.

Buena película, pero hay que tener paciencia: tiene el mismo ritmo que el match Capablanca-Alekhine.

domingo, 12 de febrero de 2017

sábado, 11 de febrero de 2017

Raymond Smullyan (1919-2017)

A los 97 años ha muerto el matemático y lógico estadounidense Raymond Smullyan. Escribió una decena de libros de acertijos, entre ellos, dos sobre problemas de ajedrez, en particular, de análisis retrógrado. He aquí el más famoso:


El rey blanco se ha caído del tablero. ¿Dónde estaba?

jueves, 12 de enero de 2017

Entrevista a Bardeleben

El ajedrecista que entrevistamos no es particularmente conocido por el público inglés y se lo ha visto en raras ocasiones, como este torneo que se está jugando en Hastings (1895), en el que Herr Curt von Bardeleben toma parte.

—¿Cuándo comenzó a jugar al ajedrez? —le preguntó un portavoz del "Sketch".

Mein Herr pensó un momento y contestó:

—A eso de los diez años. Pronto me interesé vivamente en el juego y casi todo el tiempo libre de mis lecciones lo dedicaba al ajedrez. Sí, como se dice, yo, como otros, tengo muchas horas desperdiciadas. Pero todos los escolares desperdician el tiempo, hagan lo que hagan, e, incluso considerándolo una forma de malgastar valiosos momentos, el ajedrez tiene sus compensaciones.

—Bien, ¿y luego de estos días de escolar pródigo?

—Después fui a la universidad de Leipzig, a estudiar derecho. Me temo, sin embargo, que le dediqué más tiempo a los gambitos que a los intríngulis de la ley. En la universidad conocí a muchos ajedrecistas fuertes y, por supuesto, mi juego mejoró enormemente. Por último, el ajedrez se apoderó de mí de tal manera que abandoné los estudios por completo...

—¿Para convertirse en ajedrecista?

—Bien, sí, así es. Seguí esta inclinación mía, quizá lo más sensato de hacer, en suma. En Leipzig a menudo jugué con Zukertort, pero las partidas no eran nada serias.

—¿Cuándo vino a Londres por primera vez?

—Creo que fue en 1883, si mal no recuerdo. Tenía por entonces veintidós años y era lo bastante atrevido para medirme con los mejores hombres del mundo ajedrecístico del momento. Jugué con McDonnell, Gunsberg y Fisher, obtuve el primer premio del torneo Vizianagram, que tuvo por sede el Criterion. Era joven y fue pura desvergüenza de mi parte ganar el primer premio delante de tantos jugadores más viejos —dijo Mein Herr riendo—; pero, vea, no me había dedicado al juego en vano. En el mismo año jugué en el torneo de Núremberg con Blackburne, Winawer y otros maestros, y tuve la suerte de ganar el quinto premio. En 1887 gané el primer premio en el torneo de Francfort, y al año siguiente, en el torneo de Bradford, logré el tercer puesto compartido. Pero no querrá, espero, que cuente toda mi carrera. Hablemos de ajedrez, el gran juego, y no de los simples hombres que lo practican.

—Cómo no. Primero, déjeme hacerle una pregunta sobre los respectivos estilos del ajedrez inglés y alemán.

—¿Acaso existen esos estilos? —preguntó Herr Bardeleben con aire inocente—. El ajedrez es básicamente el mismo en todo el mundo.

—Bueno, su gran adversario, Blackburne, dijo el otro día que había una marcada diferencia entre los estilos inglés y alemán, que, en pocas palabras, el estilo alemán era laborioso, pedante y obstinado en las pequeñas ventajas, con exclusión de la gran combinación; mientras que el estilo inglés era el de la brillantez, el ímpetu y la ingeniosa combinación.

Herr Bardeleben sonrió dulcemente y pensativamente se rascó la sedosa barba.

—Tengo el mayor de los respetos por la opinión del señor Blackburne, pero en este caso no la comparto. El ajedrez es mayormente una cuestión de idiosincrasia. Un hombre paciente y cauto jugará una partida lenta y cauta, mientras que un hombre impulsivo y ansioso jugará impulsiva y ansiosamente. Tenemos ambas clases de jugadores en Alemania, así como ustedes los tienen aquí. Al jugador brillante, cuyo juego está lleno de estrategia y combinación profunda, se lo busca y se lo admira en Alemania tanto como en cualquier otra parte. Pero, después de todo, una prudente cautela es esencial en el ajedrez, es decir, si uno está jugando ajedrez científico y no sólo una partida amistosa. Si uno no es cauto, ciertamente perderá. Si uno es cauto y, al mismo tiempo, sabe jugar, tiene posibilidad de ganar. No veo cómo se puede separar la noción de cautela en una lucha intelectual, que es lo que realmente es el juego de ajedrez.

—¿Usted considera al ajedrez como una competencia intelectual, es decir, cuando los jugadores son de un nivel parejo?

—¡Ciertamente! Una intensa lucha intelectual.

—Ahora bien, ¿cuál es su postura respecto al ajedrez como disciplina intelectual? Sé de muchas personas que piensan que podría ser un útil sustituto de la matemática en la escuela. ¡Imagine la alegría de la presente generación de colegiales si se les permitiera jugar ajedrez a diario en lugar de estudiar Euclides!

—Sí, sí. Me puedo imaginar que estarían deseosos del cambio —respondió Herr Bardeleben guiñando el ojo—, pero no me parece que redunde en su beneficio. En primer lugar, existe un gran peligro al aprender ajedrez. El juego presenta una fascinación casi fatal para aquellos que se abandonan a él y si se adquiere antes de que se desarrolle el hábito de autocontrol, puede causar las consecuencias más desastrosas; y como disciplina intelectual, el ajedrez ni se acerca a la matemática; si se puede hacer alguna comparación entre las dos, la matemática trata de proposiciones fijas y definidas, mientras que el ajedrez es el más plástico de los juegos, y contiene muy poco que pueda ser considerado fijo o definido. En ajedrez uno no sólo calcula jugadas sino también basa una gran parte del cálculo en el carácter del adversario. Un ajedrecista que enfrenta a otro por primera vez espera hasta descubrir qué tipo de hombre se sienta ante él, si es paciente, impulsivo, de mal genio, nervioso, etc. Este elemento humano no se encuentra en la matemática. No, no vale la pena discutir el asunto.
Que el colegial siga con Euclides y deje el ajedrez aparte.

«Pero —continuó Herr Bardeleben tras una pausa— no debe pensar que no le asigno ninguna importancia al ejercicio mental involucrado al jugar ajedrez. Es un juego noble y grandioso, y desarrolla las facultades mentales hasta cierto grado. Pero ese grado de mejora es apenas apreciable con cualquier prueba conocida.

—¿A quién considera como el más grande de los ajedrecistas vivos?

—¡Ah! Ahora quiere usted llegar a mi conciencia íntima. No lo diré: no tengo opinión al respecto que me importe formular. Pero en cinco años, o menos, uno de dos nombres será preeminente. Hay dos hombres en la carrera por el título mundial, Lasker y Tarrasch, ambos jugadores maravillosos, de infinitos recursos e indudable genio. Deberá contentarse con esta declaración. El campeonato estará con uno u otro de estos jugadores.

—¿Y cómo están los ajedrecistas ingleses?

—¡Oh, muy bien! Tienen ustedes algunos jugadores realmente muy buenos y, en los últimos años, los ajedrecistas ingleses se han anotado muchos éxitos, pero estos éxitos no fueron de un orden brillante, si se me permite. No hubo manifestación de genio, ninguna súbita revelación de talento. Quizás, después de todo, la época del genio en ajedrez ya ha pasado.

(Vía Chess Notes, de Edward Winter: An interview with Curt von Bardeleben; tomado de The Sketch, 14 de agosto de 1895).