martes, 21 de febrero de 2017

Soledad, jugadora

—¿Quiénes juegan mejor, los hombres o las mujeres?
—Los hombres. Las mujeres se enchinchan más rápido, ¿viste?, pierden una ficha y ya es como si se le empiezan a caer los ánimos. La mujer se "regala". El hombre no se entrega tanto, la pelea más. ¡No vaya un hombre a perder en una mesa de mujeres! El hombre tiene el problema de querer ganarles siempre. De lo contrario, su ego, su macho quedaría reprimido. En cambio, a la mujer perder le cuesta menos. Es tonto, porque deja de divertirse, ¿no?

(Soledad Silveyra en Humor y Juegos N° 5, p. 72, hablando del TEG.)

jueves, 16 de febrero de 2017

Una película alemana

Wolfgang Petersen (conocido por películas como "El submarino", "La historia sin fin" y una larga carrera en Hollywood) también realizó para la televisión alemana un largometraje referido al ajedrez, "Schwarz und weiß wie Tage und Nächte" (1978), cuya traducción debió haber sido "De negras noches y de blancos días" y no el banal "El jugador de ajedrez". Es protagonizada por Bruno Ganz (quien luego interpretara a Adolf Hitler en "La caída").


Esta obra acerca de un match por el título mundial presenta un cóctel con los siguientes ingredientes, que todo jugador cultivado reconocerá: hipnotismo, anteojos de sol, cámaras de televisión ruidosas, balnearios yugoslavos, playboys, alcoholismo, la "Máquina del Ajedrez", habitaciones de hotel destrozadas, la sexta victoria, serie de tablas interminables, exigencias a lo Fischer, concesiones a lo Spasski, cigarros, niños prodigio, campeón contra computadora, La Habana, simultáneas a ciegas, paranoia, locura, traición, demandas del campeón, imcomparecencias, desafío a Dios dando peón y salida, Borges.

Buena película, pero hay que tener paciencia: tiene el mismo ritmo que el match Capablanca-Alekhine.

domingo, 12 de febrero de 2017

sábado, 11 de febrero de 2017

Raymond Smullyan (1919-2017)

A los 97 años ha muerto el matemático y lógico estadounidense Raymond Smullyan. Escribió una decena de libros de acertijos, entre ellos, dos sobre problemas de ajedrez, en particular, de análisis retrógrado. He aquí el más famoso:


El rey blanco se ha caído del tablero. ¿Dónde estaba?

jueves, 12 de enero de 2017

Entrevista a Bardeleben

El ajedrecista que entrevistamos no es particularmente conocido por el público inglés y se lo ha visto en raras ocasiones, como este torneo que se está jugando en Hastings (1895), en el que Herr Curt von Bardeleben toma parte.

—¿Cuándo comenzó a jugar al ajedrez? —le preguntó un portavoz del "Sketch".

Mein Herr pensó un momento y contestó:

—A eso de los diez años. Pronto me interesé vivamente en el juego y casi todo el tiempo libre de mis lecciones lo dedicaba al ajedrez. Sí, como se dice, yo, como otros, tengo muchas horas desperdiciadas. Pero todos los escolares desperdician el tiempo, hagan lo que hagan, e, incluso considerándolo una forma de malgastar valiosos momentos, el ajedrez tiene sus compensaciones.

—Bien, ¿y luego de estos días de escolar pródigo?

—Después fui a la universidad de Leipzig, a estudiar derecho. Me temo, sin embargo, que le dediqué más tiempo a los gambitos que a los intríngulis de la ley. En la universidad conocí a muchos ajedrecistas fuertes y, por supuesto, mi juego mejoró enormemente. Por último, el ajedrez se apoderó de mí de tal manera que abandoné los estudios por completo...

—¿Para convertirse en ajedrecista?

—Bien, sí, así es. Seguí esta inclinación mía, quizá lo más sensato de hacer, en suma. En Leipzig a menudo jugué con Zukertort, pero las partidas no eran nada serias.

—¿Cuándo vino a Londres por primera vez?

—Creo que fue en 1883, si mal no recuerdo. Tenía por entonces veintidós años y era lo bastante atrevido para medirme con los mejores hombres del mundo ajedrecístico del momento. Jugué con McDonnell, Gunsberg y Fisher, obtuve el primer premio del torneo Vizianagram, que tuvo por sede el Criterion. Era joven y fue pura desvergüenza de mi parte ganar el primer premio delante de tantos jugadores más viejos —dijo Mein Herr riendo—; pero, vea, no me había dedicado al juego en vano. En el mismo año jugué en el torneo de Núremberg con Blackburne, Winawer y otros maestros, y tuve la suerte de ganar el quinto premio. En 1887 gané el primer premio en el torneo de Francfort, y al año siguiente, en el torneo de Bradford, logré el tercer puesto compartido. Pero no querrá, espero, que cuente toda mi carrera. Hablemos de ajedrez, el gran juego, y no de los simples hombres que lo practican.

—Cómo no. Primero, déjeme hacerle una pregunta sobre los respectivos estilos del ajedrez inglés y alemán.

—¿Acaso existen esos estilos? —preguntó Herr Bardeleben con aire inocente—. El ajedrez es básicamente el mismo en todo el mundo.

—Bueno, su gran adversario, Blackburne, dijo el otro día que había una marcada diferencia entre los estilos inglés y alemán, que, en pocas palabras, el estilo alemán era laborioso, pedante y obstinado en las pequeñas ventajas, con exclusión de la gran combinación; mientras que el estilo inglés era el de la brillantez, el ímpetu y la ingeniosa combinación.

Herr Bardeleben sonrió dulcemente y pensativamente se rascó la sedosa barba.

—Tengo el mayor de los respetos por la opinión del señor Blackburne, pero en este caso no la comparto. El ajedrez es mayormente una cuestión de idiosincrasia. Un hombre paciente y cauto jugará una partida lenta y cauta, mientras que un hombre impulsivo y ansioso jugará impulsiva y ansiosamente. Tenemos ambas clases de jugadores en Alemania, así como ustedes los tienen aquí. Al jugador brillante, cuyo juego está lleno de estrategia y combinación profunda, se lo busca y se lo admira en Alemania tanto como en cualquier otra parte. Pero, después de todo, una prudente cautela es esencial en el ajedrez, es decir, si uno está jugando ajedrez científico y no sólo una partida amistosa. Si uno no es cauto, ciertamente perderá. Si uno es cauto y, al mismo tiempo, sabe jugar, tiene posibilidad de ganar. No veo cómo se puede separar la noción de cautela en una lucha intelectual, que es lo que realmente es el juego de ajedrez.

—¿Usted considera al ajedrez como una competencia intelectual, es decir, cuando los jugadores son de un nivel parejo?

—¡Ciertamente! Una intensa lucha intelectual.

—Ahora bien, ¿cuál es su postura respecto al ajedrez como disciplina intelectual? Sé de muchas personas que piensan que podría ser un útil sustituto de la matemática en la escuela. ¡Imagine la alegría de la presente generación de colegiales si se les permitiera jugar ajedrez a diario en lugar de estudiar Euclides!

—Sí, sí. Me puedo imaginar que estarían deseosos del cambio —respondió Herr Bardeleben guiñando el ojo—, pero no me parece que redunde en su beneficio. En primer lugar, existe un gran peligro al aprender ajedrez. El juego presenta una fascinación casi fatal para aquellos que se abandonan a él y si se adquiere antes de que se desarrolle el hábito de autocontrol, puede causar las consecuencias más desastrosas; y como disciplina intelectual, el ajedrez ni se acerca a la matemática; si se puede hacer alguna comparación entre las dos, la matemática trata de proposiciones fijas y definidas, mientras que el ajedrez es el más plástico de los juegos, y contiene muy poco que pueda ser considerado fijo o definido. En ajedrez uno no sólo calcula jugadas sino también basa una gran parte del cálculo en el carácter del adversario. Un ajedrecista que enfrenta a otro por primera vez espera hasta descubrir qué tipo de hombre se sienta ante él, si es paciente, impulsivo, de mal genio, nervioso, etc. Este elemento humano no se encuentra en la matemática. No, no vale la pena discutir el asunto.
Que el colegial siga con Euclides y deje el ajedrez aparte.

«Pero —continuó Herr Bardeleben tras una pausa— no debe pensar que no le asigno ninguna importancia al ejercicio mental involucrado al jugar ajedrez. Es un juego noble y grandioso, y desarrolla las facultades mentales hasta cierto grado. Pero ese grado de mejora es apenas apreciable con cualquier prueba conocida.

—¿A quién considera como el más grande de los ajedrecistas vivos?

—¡Ah! Ahora quiere usted llegar a mi conciencia íntima. No lo diré: no tengo opinión al respecto que me importe formular. Pero en cinco años, o menos, uno de dos nombres será preeminente. Hay dos hombres en la carrera por el título mundial, Lasker y Tarrasch, ambos jugadores maravillosos, de infinitos recursos e indudable genio. Deberá contentarse con esta declaración. El campeonato estará con uno u otro de estos jugadores.

—¿Y cómo están los ajedrecistas ingleses?

—¡Oh, muy bien! Tienen ustedes algunos jugadores realmente muy buenos y, en los últimos años, los ajedrecistas ingleses se han anotado muchos éxitos, pero estos éxitos no fueron de un orden brillante, si se me permite. No hubo manifestación de genio, ninguna súbita revelación de talento. Quizás, después de todo, la época del genio en ajedrez ya ha pasado.

(Vía Chess Notes, de Edward Winter: An interview with Curt von Bardeleben; tomado de The Sketch, 14 de agosto de 1895).

viernes, 30 de diciembre de 2016

Perlas de Doha 2016

Pérez Ponsa, Pichot, Flores y Mareco, en el mundial de Qatar, mirándose en la pantalla del estadio


Cuando la posición es muy simétrica el resultado no puede ser otro que las tablas (Kariakin-Anand, Doha 2016)

Diego Flores, alterado por el injusto fallo del árbitro, que no le concedió el reclamo de tablas por 50 movimientos

Ivanchuk y Dzhobava, jugando una partida de damas ¡durante la ceremonia de clausura!

jueves, 8 de diciembre de 2016

Difícil final de damas



[Event "2 IRT Club Español"]
[Site "Rosario"]
[Date "2016.11.13"]
[Round "5.9"]
[White "Huerta, Diego"]
[Black "Martínez, Francisco"]
[Result "1-0"]
[ECO "D36"]
[WhiteElo "2034"]
[BlackElo "1688"]
[SetUp "1"]
[FEN "8/Q2k4/4p3/P5P1/5K2/4p3/8/6q1 b - - 0 68"]
[PlyCount "50"]
[EventDate "2016.11.11"]
[EventType "swiss"]
[EventRounds "7"]
[EventCountry "ARG"]

68... Ke8 69. Qxe3 $18 {Mate en 57.} Qh2+ 70. Ke4 $2 (70. Kg4 $1 $18 {Las
jugadas únicas se indican con un signo de admiración.}) 70... Qd6 71. Qd4 Qg3
$2 (71... Qc6+ $1 $11) 72. Qe5 $2 (72. Qh8+ $1 $18) 72... Qg4+ $2 (72... Qe1+
$1 $11) 73. Kd3 $2 (73. Ke3 $1 $18) 73... Qd1+ 74. Kc4 Qc2+ $2 (74... Qa4+ $1
$11) 75. Kb5 Qd3+ 76. Kb6 Qd8+ 77. Kb7 Qd7+ 78. Qc7 Qb5+ 79. Qb6 Qxg5 80. Qxe6+
({Más rápido es} 80. Qc6+ Kf8 81. a6 {ya que el peón e estorba a las negras.})
80... Kd8 81. Qc8+ Ke7 82. Qc7+ Ke8 83. Qc6+ Kd8 84. Qd6+ Ke8 85. a6 Qb5+ 86.
Qb6 Qd7+ 87. Kb8 Qd5 88. Qg6+ Kd8 89. Qf6+ Kd7 90. Qg7+ Kd8 91. Qf8+ Kd7 92.
Qc8+ Ke7 93. Qb7+ {forzando por fin el cambio de damas.} 1-0

lunes, 5 de diciembre de 2016

Pillsbury y su primer maestro

—Yo tenía un almacén en Boston —nos dice el señor Wittenberg— y al fondo había dispuesto una mesa con un juego de ajedrez. Allí se reunían mis amigos y cuando ya no teníamos de qué hablar nos poníamos a jugar una partida. Harry Pillsbury tenía por entonces unos 14 años. Era empleado mío y su salario rondaba los $2,50 por semana. Mientras jugábamos el muchacho se mostraba interesado; se quedaba horas y horas mirando. A veces cuando no había nadie por allí le daba lecciones. En poco tiempo desarrolló una maravillosa aptitud para el juego. Luego empecé a jugar con él en serio, pero tenía que darle ventaja. Sin embargo, en un año, él me daba ventaja a mí. Tenía una gran predisposición al estudio y pronto había leído y asimilado toda la literatura ajedrecística de mi biblioteca. A menudo, incluso en horas de trabajo, lo encontraba en el fondo con un libro en la mano, reproduciendo una partida o resolviendo algún problema. Pero no lo retaba; no me molestaba, demostrando tal inteligencia.

—La primera señal de su maravillosa memoria apareció cuando discutíamos sobre una partida. Yo afirmaba una cosa y él sostenía otra. Entonces agarró las piezas y, aunque la partida se había jugado el día anterior, las puso como estaban en el tablero durante el juego.

Vía Olimpiu G. Urcan (The Tennessean, 26 de febrero de 1901, página 6)

viernes, 2 de diciembre de 2016

Un caballo incómodo

¿Para un caballo cuál es la peor casilla del tablero?
[Event "IRT Club Español de Rosario"]
[Site "Rosario"]
[Date "2016.11.12"]
[Round "4.5"]
[White "Luppi, Lucas"]
[Black "Huerta, Diego"]
[Result "1-0"]
[ECO "B07"]
[WhiteElo "1754"]
[BlackElo "2034"]
[SetUp "1"]
[FEN "4nB2/5pp1/p1k5/1pP4P/1p6/7P/PPP5/2K5 b - - 0 33"]
[PlyCount "12"]
[EventDate "2016.11.11"]

33... f5 $2 {[%tqu "Sp", "¿Cómo coronan las blancas el peón h?", "","","f8g7","",10,
"c1d2","",0]} 34. Kd2 $2 (34. Bxg7 $1 Nxg7 35. h6 {y no se puede impedir la promoción.}) 34... Kd5 35. h6 gxh6 36. Bxh6 Kxc5 37. Bf8+ Kd4 38. Bxb4 Nf6 39. Bc3+ 1-0


Actualización: Hoy 10/12/2016 la partida Anand-Vachier Lagrave, Londres, terminó con el mismo tema.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Carlsen y un sacrificio de dama como broche de oro

50.Dh6+!! Si 50...Rxh6 51.Th8++ y si 50...gxh6 51.Txf7++

Carlsen se inspiró en un sacrificio similar realizado por Judit Polgár frente a Lars Hansen, como el propio Magnus le confesó a la húngara, que actuaba como comentarista del match.